¿Qué quiere Dios con todo esto?

A la luz del pasaje bíblico del evangelio de Juan 9,1 – 38; meditaba a partir de esta pregunta intentando encontrar alguna respuesta en Dios a esta situación tan inédita y surreal que estamos viviendo, creo que para todos es nuestra primera pandemia.

En el relato, Jesús va pasando y ve a un ciego de nacimiento que vivía sentado pidiendo limosnas, y lo cura de una manera muy peculiar. En este milagro, entendía que el ciego representa la humanidad, nuestra sociedad actual se parece a este ciego, pues nació ciega, nunca ha visto, nunca siente necesidad de ver, nuestra la sociedad es como este ciego que tampoco le pidió a Jesús que le curase. Este ciego como nosotros está tan acostumbrado a vivirse así, marginado porque la gente pensaba que su ceguera era castigo por su pecado o el de sus padres, pero de repente un buen día alguien pasó y en vez de darle limosnas, le pone barro en los ojos y este era Jesús.

Cuántas dificultades hemos vivido últimamente, una tras otra: Venezuela con dos presidentes y la crisis que cada día se agudiza más, las protestas y renuncia del presidente en Bolivia, las quemadas en Amazonas, las protestas violentas en Chile, y eso solo en relación a América Latina. Parece que nuestra sociedad al igual que este ciego de nacimiento, ya está tan acostumbrada a la oscuridad (vivir de tragedia en tragedia). Frente a esta nueva desgracia que vivimos la pandemia del coronavirus, ¿cuántos no hemos pensado que esto parece un castigo de Dios?; los discípulos también pensaron así al ver al ciego, que esa ceguera era un castigo por sus tantos pecados, pero Jesús trae una respuesta diferente: esto que estamos viviendo no es un castigo sino que es para que las obras de Dios se manifiesten en todos nosotros.

Jesús escupió en la tierra, hizo barro y untó los ojos de aquel ciego y después le dijo ve y lávate. Siento que el coronavirus es como este barro que Jesús pone en los ojos del ciego, imaginen cuanto dolor, incomodidad, este hombre pudo experimentar por algunos minutos hasta que pudo lavarse. Este coronavirus, es también muy doloroso, aún más para quienes han perdido seres queridos sin poder si quiera despedirse de ellos, a quien perdieron sus empleos, sus negocios, cuantos planes se paralizaron o cayeron por esta pandemia, y nos obliga lavarnos no solo nuestras manos para evitar contagiarnos, pero nos lleva a purificarnos y lavarnos por dentro. Recuerdo que cuando mi hermano era pequeño, era una guerra para que se bañara podía pasar días y hasta que mi mamá no lo regañaba y lo metía al baño no se bañaba, mi mamá decía muchas veces: ¿es que a usted no le molesta estar sucio?

La pandemia nos ha encerrado en nuestras casa, y nos ha obligado a convivir y estar cerca de nuestras familia, y a aprender a convivir con nosotros mismo especialmente quien vive solo, y todo esto para que paremos de evadir la oscuridad en la que estábamos, para que finalmente nos veamos al espejo y nos demos cuenta de este barro y así nos empezara a molestar el sucio, solo así el ciego al sentir la molestia del barro empieza a hacerse consciente de su realidad: estoy ciego pero tengo ojos que sirven para ver. Creo que ya a muchos nos estaba molestando este barro, pero la gran mayoría seguía viviendo como si nada sus vidas en automático, sin pensar por un momento porque desperdiciar la vida y el tiempo en lo que no es esencial, esto me hace recordar la historia del país de los ciegos https://www.youtube.com/watch?v=vyN-NxuoEno

Durante estas semanas de cuarentena, muchas personas están comenzando a recuperar la vista, empezaron a ver y valorizar lo que tenían en casa: relaciones de pareja, a través de los juegos con los hijos valorizan la diversión, tiempo para estar consigo mismo, orando, meditando, escuchándose algo que hace mucho no tenían tiempo de hacer, otros están valorizando la salud pues en estos días la ansiedad y la preocupación está afectando a muchas personas entonces están haciendo deporte o yoga. Muchos otros, aunque a través de la pantalla del celular o del Skype están viendo otra vez a los amigos que hace años ni conversaban. Las personas están viéndose realmente por lo esencial que cada uno es, ya no me llaman solo porque necesitan algo, ahora me llaman sincera y genuinamente para simplemente conversar y saber cómo estoy. Estaba ciega, hay un mundo hermoso lleno de personas maravillosas, que estábamos ignorando por el afán de hacer, y tener estábamos dejando de ser humanos, y al mismo tiempo perdiéndonos la mejor parte de estar vivo.

Lavarnos por dentro para poder ver lo esencial, pero lo esencial no se puede ver con los ojos sino con el corazón. La vida del ciego después de ser curado por Jesús se complica, algunos lo acusan, lo expulsan del templo y lo sacan de su rutina de estar siempre pidiendo limosnas en la sinagoga. Después de todo el ciego se reencuentra con Jesús y descubre que es el Mesías. El ciego sentiría: valió la pena todo lo que pasé si pude conocer y ver al Mesías, al Amor, la Luz del Mundo.

Lo esencial de nuestra vida no lo podemos ver, es decir, lo esencial no es por ejemplo nuestro cuerpo que, si podemos ver y aunque suene fuerte o crudo con o sin esta pandemia, todos algún día vamos a perder este cuerpo, y esta vida física. Hay un video que vi hace tiempo, sobre los principales arrepentimientos mas comunes antes de morir https://www.youtube.com/watch?v=uX_k8Vw3hjU . Nadie se arrepintió de no haberse comprado aquel carro, o aquella casa, o aquellos zapatos, etc… el principal arrepentimiento es no haber tenido tiempo para expresar amor para los seres queridos, familia o amigos, parece que al final de esta vida la visión se recupera y de repente lo esencial y valioso se reconoce mas fácilmente.

Nos pasamos la vida ocupados en lo que es accesorio, todos nuestros planes se han suspendido y aún así la vida sigue, dedicándole todos los esfuerzos a lo accesorio y Dios quiere que le dediquemos tiempo a lo esencial que es donde está realmente lo que nos hace sentir vivos.

La invitación que Dios me hace en este momento es que no pierda la mirada de esperanza que está queriendo desarrollar en mí.

“Miren!, Yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva. Lo antiguo ya no será recordado. Por eso estén siempre alegres, por causo de lo que voy a crear”   (Isaias 65,17)

Hay una escena de la película de la Pasión de Cristo, Jesús cargando su herido, sufriendo a causas de las heridas en su cuerpo camino a ser crucificado se encuentra con su madre y la mira y le dice: Mira estoy haciendo nuevas todas las cosas.

¿Cómo me dices Señor, mira estoy creando un mundo nuevo, si lo único que veo hoy es muerte, sufrimiento, oscuridad? Ver con el corazón, es la única manera de ver este nuevo mundo, este nuevo ser humano que Dios está creando, cuando con los ojos solo vemos cruz, dolor, muerte y sufrimiento. Solo a través de una mirada de fe y de esperanza que solo Dios puede darnos, es que podremos ver que a través de este barro que duele tanto, si nos lavamos Dios va a recrearnos como personas y como una nueva humanidad, mas consciente, sensible, generosa, y pacífica.

Dios no se cansa y siempre va a recrear y renovar el mundo hasta que el proyecto de los hombres coincida con su proyecto.

Si miramos nuestro mundo apenas el sistema económico, donde una persona se mata trabajando para pagar sus cuentas y no le queda tiempo de criar a sus hijos, en un sistema basado en la explotación de los otros. Un sistema que no nos permite dedicarle tiempo a lo esencial y lo que Dios quiere es una sociedad de paz. Cuando en una situación de pandemia aún se pierde tiempo en un debate político para definir si los esfuerzos se dedican a la economía, aunque esto implique estar sacrificando la vida y la salud de las personas, frente a este escenario pienso realmente estamos muy lejos de que el proyecto de los hombres coincida con el de Dios porque el proyecto de Dios es tan diferente el quiere un mundo de paz, donde las personas puedan vivir realmente del fruto de sus esfuerzos.

Sinceramente, creo que este barro en nuestros ojos, viene a darnos una grande lección de humildad, para que reconozcamos que no controlamos nada y que un enemigo invisible como un virus es capaz de derrumbar todas las economías del mundo, creo que esta situación va marcar un antes y un después en nuestra generación, y creo que no saldremos igual después de esto, así como las personas no reconocían al ciego después de estar curado pero el ciego les respondía: Si, soy yo el mismo que se sentaba a mendigar pero ahora me lavé y recobré la vista.

Me encanta descubrir que para que Jesús haga el milagro necesitó de la ayuda del ciego, fue un trabajo en equipo: Jesús hizo el barro lo puso en sus ojos, pero el ciego fue a la piscina de Siloé y se lavó para poder ver. El coronavirus por sí solo no va a cambiarnos, si nosotros no nos disponemos a hacer nuestra parte. Dedicar tiempo para dejar de evadir, pues nos la pasamos evadiéndonos con trabajo, ocupaciones, fiestas, gimnasio; claro que todo esto es importante, el problema es si lo usamos como mecanismo de evasión de nuestra propia realidad.

¿Qué parte de nuestra vida preferimos dejar en la oscuridad? ¿Hay alguna situación que prefieres esconder? ¿De que sientes que estás siendo conscientemente ciego en esta situación? ¿Este aislamiento te ha ayudado a recuperar la visión de partes que estaban ocultas tal vez debajo de un montón de cosas que eran solo accesorios?

Para recobrar…

Después de 5 años, volví a mi tierra Venezuela y es extraño pero al pensar que llamo a esta tierra de mía, es como si yo asumiera entonces que soy una semilla o tal vez una planta que está creciendo, y está destinada a dar frutos, muchos frutos.

Además, mi tierra es única por todo el tiempo que le dediqué soy de ella y ella es mía, es diferente a todas las otras tierras. Dicen que Cristóbal Colón al ver la exuberancia de sus paisajes la llamó tierra de gracia, lamentablemente hoy muchos la llaman tierra de nadie, o tierra arrasada, arruinada, sin dueño, saqueada y abandonada por tantos, al volver después de tanto tiempo de distancia pude constatar que esa gracia sigue viva y que aún está presente aquí.

Es como si fuese lo único que sobró, y lo veo en la mirada de Victoria cuando me habla, y me propone un nuevo juego, con la esperanza intacta, con la inocencia entera, con el amor nuevo para estrenarlo a cada día conmigo, como si me lo hubiera estado guardando todos estos años. En su sonrisa diaria era como si me estuviera alegrando los días tristes que pasé este tiempo lejos de ella, a cada frase o pregunta, mientras conversábamos o leíamos el Principito, era como si abriese un nuevo horizonte, una nueva puerta con su inteligencia sagrada de niña que no vive en la razón sino en el corazón.

Todavía ese algo que se niega a morir, lo veo en las manos de mi mamá cuando amasa las arepas, o agarra el guiso para ponerlo dentro de la hallaca, son manos incansables, llenas de callos, ya sin huellas en los dedos pero que ha dejado huellas de amor a través de su comida, su hervido, su café, o su jugo de lechoza a tantos que pasan por su casa y ahora en mi. A cada día con mucha ilusión, cocinaba algo que sabía que me haría suspirar solo porque estaba hecho con amor, por sus manos, esas manos que me calmaron aquella noche preparándome aquel guarapito de manzanilla, aquellos brazos que me abrazaron hasta que mi llanto cesó, aquel corazón comprensivo que me supo escuchar y acoger con mis miedos, y vergüenzas por creer que regresaba derrotada a casa tal cual hija pródiga ella me recibió llenándome de besos y abrazos (Lc 15,1)

Ese algo que se niega a morir podía verlo en mi hermano, que a pesar del cansancio de esperar un cambio o una mejoría, al tener a su hija cerca nunca le faltaba la capacidad de ternura para hacerla reír, o para sacarle el diente que tenía flojo, o para corregirla como papá, creo que esa capacidad de paternidad en el, me devolvía la esperanza de ver que a pesar de las dificultades, la vida sigue ahí, viva, pulsando y madurando en todos como en mi hermano, en él sigue la capacidad incoercible de soñar y luchar.

Podía ver la terquedad de mi tierra en el rostro quemado del Sr Daniel, que como aquel sembrador salió a sembrar (Mt 13,3), él tampoco para de sembrar, construir y trabajar, que no se queda cruzado de brazos aunque muchos ya hayan desistido de la tierra, el no desiste. Era invencible, a cada día con un tobo lleno de aguacates o naranjas me demostraba que mi tierra se niega a dejar de darnos frutos.

aguacate mama

Aguacates en el terreno de mi mamá

Pude ver también muchos otros rostros: cansados, enfermos, mas viejos, mas solos, pero que a pesar de lo duro que han sido estos años, tampoco se cansan y siguen luchando por sobrevivir, que desde la pobreza aún existe la voluntad férrea de dar cariño, amor, hospitalidad, acogida, a través de los detalles, de la ternura como la sra Amalia alimentaba a su hermano Simón muy enfermo en cama, o del almuerzo de mi hermana, de la hamburguesa del gorilón, de la sopa de tia Ana, del pocillo de leche calientica de mi tia Raquel, o un palito de ponche crema con miche porque no había ron en la casa mas sencilla y acogedora que visité, de un ovejo guisado de mi tía que me dió el gusto de mi ciudad Barquisimeto que no pude visitar, del pernil con ensalada en casa de mis tio Raul, y tantos detalles mas. En fin, la familia no deja de reunirse y compartir unida solo por las carencias materiales, era como aquella viuda que en la ofrenda echaba con generosidad todo lo que tenía y no solo lo que le sobraba. (Lc 21,4)

Mi tierra sigue dispuesta a dar frutos, aún hay mucha semilla viva y en tus manos para ser sembrada. La semilla es perfecta en tus manos señor, porque en ella existe todo el potencial perfecto para que germine una planta capaz de dar muchos frutos. Como el aguacate en el terreno de mi mamá, que sino se agarran hasta las guacharacas comen de ellos y se caen.

Yo estuve en mi tierra, pero ahora volví a donde me has plantado y tu con esperanza sigues esperando mis frutos, esperando mis flores, mis tallos y cuidando de mis ramas. Este año me podas lo que no sirve, me limpias de lo que ya no necesito y de lo que hacía mal, para que pueda dar muchos mas frutos (Juan 15,2)

Esa semilla, necesita enterrarse y quedarse sola en la oscuridad de esa tierra para poder germinar, y cuando finalmente se convierte en un árbol frondoso necesita afianzar y ahondar sus raíces, los vientos, las tormentas, todas las crisis vienen para obligarme a que esas raíces puedan ser mas profundas, pues como dice el poeta Francisco Luis Bernárdez en su poema “para recobrar”:

Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.

La partida fue muy difícil, despedirse de mi tierra y mis amores no fue fácil, pero tengo la profunda sensación de que en ese mes Dios me regaló la mirada del Principito para ver lo esencial que es invisible a los ojos, y así recobrar lo que había perdido mi corazón.

Me traje dos certezas, la primera es que aún nos falta bastante por florecer, para poder florecer aún faltan raíces mas profundas y esta crisis vino justamente a ayudar a que el árbol se haga más fuerte y resistente. La segunda es la promesa que me habías dado y me reafirmas no solo en mi sino también en mi patria:

“Le devolveré sus viñas, convertiré el valle de la Mala Suerte en un lugar de esperanzas” (Oseas 2,17)

Si aquellas viñas que te han saqueado durante tantos años, te serán devueltas y lo que hoy llaman de tierra de mala suerte, de donde tantos hemos tenido que huir por la desesperanza de no poder construir un futuro, será convertido en un lugar de esperanza, donde con certeza y fe vamos a poder regresar para poder quedarnos y esa vez para siempre.

¿Qué nos importa a nosotros? !Allá tú!

Medios en Venezuela

Canal de TV del gobierno venezolano en contraste con la realidad del país 

Actualmente nuestro mundo sufre a causa de tantas cruces: guerras, persecución, países muriéndose de hambre como el mío Venezuela, y que cada vez se hunde mas en la desesperanza, pero al mismo tiempo la apatía, e indiferencia invade los corazones de muchos y como los sacerdotes le dijeron a Judas “Qué tenemos que ver con eso? Eso es problema tuyo” (Mateo 27,4); y como Pilatos nos lavamos las manos y décimos “no soy responsable de la sangre de este inocente” (Mateo 27,24)

No podemos lavarnos las manos cuando decidimos no decidir, cuando preferimos no optar, ni tomar posición, no decidir también es una decisión, es el pecado olvidado de la omisión, el pecado de no hacer nada delante de la oportunidad que tenemos siempre de hacer la diferencia y frente de la necesidad del otro día poder amar, es exactamente esta capacidad la que nos diferencia del resto de los seres vivos.

En el relato de la pasión de Mateo, muchas personas poderosas aparecen que tienen la posibilidad de salvar a Jesús como Pilatos o como los sacerdotes, como Judas y hasta los discípulos que estaban cerca podían ayudarlo pero todos por miedo permiten que Jesús sea crucificado, por indiferencia o por apatía le dicen a JESUS no es mi problema “sálvate a ti mismo” (Mateo 27,40), “¿Qué nos importa a nosotros? !!Allá tú!” (Mateo 27,4)

Pero Jesús, ¿por qué continúas hasta el final si ves que el pueblo que todos los días estaba en el templo buscando tu ayuda, esperando sacar de ti un milagro, o una palabra de esperanza; ahora te da la espalda y te abandonan?. ¿Por qué continuaste hasta el final y de donde te salía el amor? Pues reconozco que cuando el otro me maltrata o no me retribuye como yo espero me cuesta mucho seguir amando, me cuesta mucho entender que el amor se da sin pedir nada cambio y mucho más cuando ese amor implica sufrimiento, cuando el amor implica morir a mí misma como tú en la cruz.

Cuesta mucho lidiar con la ingratitud del hombre, la ingratitud de los amigos, familia o personas a las que le hemos dado todo lo mejor que teníamos y que no nos respondieron de la misma forma, pues como nuestra vida, en la pasión veo una historia de amor no correspondido: un Dios que se hace hombre y nos ama hasta el extremo entregando su vida pero que al mismo tiempo la humanidad al extremo solo le devuelve desamor y muerte.

Nuestra humanidad representada en ese pueblo judio del evangelio, le entrega todo lo contrario de lo que Dios está dando: el entrega a su próprio hijo en rescate de todos nosotros, es Jesús entregando su propia vida por amor y en cada Pascua sigue entregándonos su vida a cambio de muerte, a cambio de mirar solo nuestros propios intereses egoistas, repetimos de muchas formas “no me importa no eres mi problema” hoy en día ¿cuántas veces y en qué momento le seguimos dando la espalda a  Jesús presente en nuestro prójimo?

En qué situación estás viendo hoy que Jesús sigue siendo crucificado, aun hoy veo besos cambiados por traición como Judas, el Amor cambiado por cosas tan efímeras como aquellas 30 monedas de plata, por cualquier cosa y tú sigues mirando sin hacer nada al respecto por temor a lo que dirán los demás te da miedo ayudarle.

Hay situaciones que nos superan y nos causan impotencia, en mi caso es la dictadura en Venezuela, pero ¿qué puedo hacer yo una simple muchacha viviendo fuera de su país, que puedo hacer yo para que esa dictadura se acabe? esta vez no puedo hacer mucho pero aquella pequeña gota como decía la madre Teresa que falta en el mar es indispensable para que el mar esté completo, por pequeña que sea la ayuda que pueda dar a mi gente que aún está allá, ya hace la diferencia en la vida de algunos.

Cuesta mucho creer que un pequeño detalle puede calmar y aliviar la cruz de Jesús pero durante su viacrucis también hay momentos que pasan un poco desapercibidos y que alivian un poco el dolor y el sufrimiento de Jesús: Simón el cirineo que ayuda a Jesús a cargar su cruz, y en ese recorrido se encuentra con la mirada amorosa y penetrante del hijo de Dios y le alivia un poco la carga, o la mujer  que limpia su rostro y le demuestra un poco de misericordia, cariño mientras el Pueblo le condena a la muerte. Jesús cargando su cruz está en aquella persona que es invisible para ti pero que un buen día de repente la ves y le sonreíste y le dijiste buen día y ya le alegraste el día, puede que ese gesto le haga dudar de que su vida ya no tenía remédio, y saliera de esa depresión o por lo menos de la tristeza, un simple ¿cómo estás? y escuchar con verdadero interés, cuando ya nadie se escucha, ni le importa como está el prójimo, puede cambiar el día de mucha gente.

En medio de nuestra sociedad cada vez más ajetreada, llena de estrés, atrasos y prisas, donde somos bombardeados de tanta información por  las redes sociales y el internet y es la superficialidad la que nos distrae para que no veamos a Jesús que está siendo llevado a la Cruz hoy nuevamente; la semana santa viene justamente para recordarnos que podemos decir BASTA, y que no permitamos que lo superficial nos distraiga de nuestro deber, no dejemos que la cobardía o simplemente la indiferencia y apatia nos haga indiferentes al dolor, como canta Mercedes Sosa “Solo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente, que la reseca muerte no me encuentre vacio y solo sin haber hecho lo suficiente”

Hay casos actuales de indiferencia, y de omisión al extremo y de grandes magnitudes, por ejemplo en la OEA, personas poderosas con la oportunidad de iniciar un cambio en mi país activando la carta democrática prefirieron no hacer nada. La indolencia de 11 votos en contra no permitió que pudiera ser aprobada, solo 20 votos a favor pero se necesitaban 23, de nuevo por 11 “Pilatos” mi país sigue igual y hasta peor, sin esperanza de algún cambio próximo. Gente muriendo frente a la mirada ajena del resto del mundo, otra vez Pilato se lava las manos.

Cuando Venezuela estuvo en su auge petrolero muchos paises como Cuba, Nicaragua, Argentina, Uruguay, Bolívia y Brasil estaban cerca como amigos y se beneficiaron de nuestra buena situación, al igual que Jesús en el auge de su misión muchos saciaron su hambre por el milagro de la multiplicación de los panes, o recuperaron la salud gracias al maestro, le buscaban en el templo y lo seguían.

Ahora que Venezuela está tan afectada por la crisis, en la miséria y pobreza todos le han dado la espalda; al igual que a Jesús cuando el su pueblo gritó: “libera a Barrabas” (Mateo 27,4), o Pilatos dijo: “No soy responsable por la sangre de este inocente” (Mateo 27,24). Quienes tienen el poder de hacer algo descaradamente prefieren decir no vamos hacerlo, porque el problema no es nuestro esa actitud definitivamente es la raíz de toda la crisis mundial actual de muerte en los países más pobres, debido a la indiferencia de los más ricos y poderosos.

La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió

A pocas horas de terminar el año, luchando por hacer un balance justo de lo que ha sido este tiempo, me encuentro con este evangelio del día de hoy Juan 1,1 con el cual la liturgia nos invita a celebrar la eucaristía de fin de año, pero más allá de eso, siento que podría ser una llamada a una nueva mirada, a ver nuestro pasado y lo que ha sido este año que acaba, pero desde una nueva luz.

En 365 días, existen días de luz, pero también días de tinieblas. Días en que desde el momento en que te levantas, ves motivos para agradecer a Dios y a la vida por estar vivo, respirando, sintiendo, amando, y despertando al lado de esa persona amada. Pero también días en que la soledad, nubla todo, y es tanta la tiniebla que no permite ver esos motivos para agradecer, mucho menos motivos para vivir.

luz

Creo que al mirar este 2014 desde la luz de la palabra, descubro que aunque como siempre aquella mi mirada pesimista me dice que al parecer le quedo debiendo mucho a este año: energías malgastadas, esfuerzos guardados, tiempo perdido en actividades innecesarias, recursos despilfarrados, planes tirados a la basura, y muchos “si” que deberían haber sido “no”, otros “tal vez” que no debí decir, y que hubieran evitado tantos disgustos. A su vez el mirar este año con la luz, si esa LUZ capaz de brillar en medio de mis tinieblas, esa luz me deja ver que fueron muchos días en los que simplemente preferí abrirle la puerta a las tinieblas y no a la luz, muchas veces, me cerré a recibirle, y permití el quedarme presa de la tristeza, de las dudas, de los miedos, de la soledad, de los rencores, de las falsas expectativas, del inmediatismo, y aunque el vivir siempre el hoy es una filosofía que me esfuerzo por practicar, parece que está comenzando a robarme los 31 de diciembre de cada año, pues muchas veces ese deseo de vivir el presente, se convierte en dejar lo importante por lo más urgente, en no pensar en mañana o vivir improvisando día a día.

Lo importante, nunca pierde importancia; aunque todo terminé bien al final del día, al final de cada año lo importante, eso que está allí reclamando espacio en tu corazón, en tu vida, lo más importante es eso que es invisible a los ojos, nunca deja de ser importante; y pesa cuando al finalizar cada año te das cuenta que pudiste dedicarle mas tiempo, energías, amor, creatividad, desvelos, cansancios.

Al finalizar este año, ciertamente agradezco a Dios muchísimas cosas y personas que tuve la dicha de vivir y conocer, pero también siento mucha necesidad de pedir perdón, a Dios y a mi misma, por dejar de lado lo importante por lo urgente, y suele suceder que lo urgente nunca era mio, pero lo importante si. Pasar el año dejándose de lado, dejando de lado lo que amas, lo que anhelas, lo que te apasiona, tus sueños, tus planes, aquellas películas que querías ver, aquel país que quería visitar, aquella persona que amas y te enseñó tanto pero que la vida te obligó a decirle adiós, al final del año, el corazón reclama, y te pregunta, ¿qué hiciste por mi, qué hiciste de todo lo que yo quería?

El próximo año se pinta lleno de mucha novedad, así como se pintaba el 2013, han pasado 2 años y las expectativas con los resultados, están medio parejos, no son exactamente lo que esperaba, mas en otros aspectos, hubieron resultados muy alentadores. Creo que si de aprender de la experiencia se trata, tal vez lo mejor es no hacerse falsas expectativas, poner los planes y sueños en manos de Dios, y hacer mi parte lo mejor posible. Dejar de decir SI cuando en realidad quiera decir NO, eso podría regalarme un balance de fin de año, sin tantos arrepentimientos, sin tantos sabores agridulces.

Poder ser coherente con lo que siente tu corazón, y dejar que tenga voz este año. Abrirle la puerta a la LUZ para que sea capaz de iluminar con una nueva mirada cada día de tiniebla, y sacarme de ella. Permitirle a esa luz entrar y brillar, será el reto del nuevo año que comienza. Para que pueda entrar es necesario abrirle la puerta sin ningún tipo de vergüenza pues por mucha oscuridad que encuentre podrá iluminarla, y  para que brille es necesario alimentarla, así como aquellas lámparas que las novias de la parábola debían llenar de aceite para que su luz no se apague (Mateo 25) .

Ese aceite, es la oración, y esa luz es la palabra de Dios. Simplemente les deseo que este año nuevo podamos volver a lo esencial, a aquella oración sincera y profunda capaz que ser aceite que mantenga esa luz encendida en nuestros corazones; y que esa luz pueda brillar para cada uno de quienes te rodean.

32 años…

P1130322En mi cumpleaños número 32 en medio de una gran sed de paz, silencio, y de encuentro conmigo y con Dios, decidí vivir este día de una manera diferente, un poco mas sencilla, simple, y sincera. Sin aquel muro lleno de mensajes, deseos y felicitaciones, falsas en su mayoría, solo porque una red social se encargó de recordar para muchos esa fecha, porque como me decía alguien “el Facebook recuerda las fechas que no nos importan”. Pocos mensajes de buenos deseos, pero venidos de los mas cercanos, y que me aman de verdad, que les importa mi vida, o que significo algo para ellos.

Entonces viajé a Sligo, una ciudad a 3 horas de Dublín, y pasé el día frente a la playa Streedagh donde se filmó la película Calvary. Contemplando el mar y meditando. Viendo el mar, con ojos de niña, agradecía por 32 años de vida, 32 años llenos de momentos únicos e irrepetibles, 32 años en que como ese mar nunca se repitió una ola, y donde nadie fue capaz de retener alguna de ellas, por muchas fotos que les tomé, esas olas siguieron su movimiento natural, de acariciar la arena suavemente y regresa a la inmensidad del mar.

Escribía el número 32 en la arena, con la intención de tomar una de esas típicas fotos, y en ese instante una ola borró lo que había escrito, fue extraordinario poder entender que esos 32 años pasaron como esa ola que pasó y borró el número antes de tomar la foto, como evitando que yo quisiera eternizar ese momento, queriendo que se quedase solo en mi mente y mi corazón.

32 años de olas han pasado, de días ninguno igual al anterior, pero las olas siguen moviéndose, el mar nunca se queda estancado, es lo que le hace ser lo que es. La vida es igual movimiento contante, personas que vienen y se van.

¿Pero qué hace que la vida siempre se mueva?

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Solo se queda hasta el final, aquel que después de nuestra utilidad descubre nuestro significado

Traducción en español del video:

La utilidad es una cosa muy agotadora, ser útil para alguien es algo muy agotador, está bien usted realiza, humanamente hablando es interesante, usted sabe hacer las cosas, pero yo creo que la utilidad es un territorio muy peligroso, porque muchas veces, creemos que le gustamos a los demás, pero no es así, el otro está interesado en aquello que uno hace por él.

Es por eso que la vejez es ese tiempo en que pasa la utilidad y solo queda su significado como persona, creo que es el momento en que purificamos, el momento en que tendremos la oportunidad de saber quien nos ama de verdad; porque solo nos ama, solo se va quedar hasta el final, aquel que después de nuestra utilidad, descubrió nuestro significado.

Por eso yo siempre rezo a Dios, siempre hago la oración de poder envejecer al lado de las personas que me amen, aquellas personas que me puedan proporcionar la tranquilidad de ser inútil, pero al mismo tiempo sin perder mi valor.

Cuando viva aquella fase de la vida… Coloca al padre Fábio en el sol, quita al padre Fábio del sol; entonces ahí yo pido a Dios siempre la gracia de tener a alguien que me coloque al sol, pero sobretodo de que haya alguien que venga a quitarme después. Alguien que sepa acoger mi inutilidad, alguien que me mire así, que pueda saber que yo ya no sirvo para mucha cosa, mas que continuo teniendo mi valor.

Porque la vida es así mi gente, sean expertos… si usted quiere saber si el otro te ama de verdad, es solo identificar si el sería capaz de tolerar su inutilidad.

¿Quieres saber si amas a alguien? pregúntese a si mismo: ¿Quién en esta vida pueda ya volverse inútil para usted, sin que sienta ganas de tirarlo a la basura?

Es así que nosotros descubrimos el significado del amor, solo el amor nos da condiciones de cuidar del otro hasta el final. Por eso yo digo, feliz aquel que tiene, al final de la vida la gracia de ser mirado a los ojos y escuchar una voz que le diga: Usted no sirve para nada, pero yo no se vivir sin usted.

Padre Fábio de Melo

Change your World

Siguiendo la línea de la última entrada, este año vivido fuera de mi país, estuvo repleto de todo, pero principalmente de cambios, de errores, de malas decisiones, de aprendizajes, de distancias, de muchas nostalgias, de descubrir verdades que pensaba que ya sabía, pero que luego de vivir tantas cosas y conocer tantas personas, pisas tierra y te enteras que el mundo ideal que soñabas encontrar no existe, que el mundo que soñaba tener no va existir, si no me comprometo a construirlo.

Mirando atrás, todo lo que fue y pudo haber sido este año, tal vez con una mirada mucho mas realista, luchando por no caer en el pesimismo; puedo ver que he dejado pasar muchas buenas oportunidades para aprender, que he perdido mucho tiempo, que he malgastado muchos recursos y energías y pues como siempre las resoluciones de fin de año fueron las mismas del año pasado, por lo tanto, sigo perdiendo el tiempo, o sigo queriendo cosas que tal vez realmente no quiero, porque sino no hay otra razón para no haber luchado por ellas.

Sin caer en justificaciones, aquella actitud de apertura a todo lo nuevo, al momento de llegar a este país, que por supuesto me deslumbró en muchos aspectos, a su vez creo que logró distraerme de los objetivos. En medio de la complicación económica, que a veces me obligó a tomar algunas decisiones, también la carencia y la soledad que pudo hacerme caer en otras, este año pasó e inevitablemente, quedaron muchos planes pendientes.

Comienza ahora un nuevo año, y apenas hoy trece de enero; ya empiezan las elecciones, algunas que se han ido posponiendo lo máximo que he podido, pero llega el momento en que ya no hay más plazos que puedas postergar. La vida, las personas alrededor, te exigen y esperan que elijas, y no hay a donde mas huir. Ya he huido lo suficiente.

Alguien me decía, elige lo que te haga sentir mas paz. Pero ¿Cómo es posible sentir esa paz, en medio del miedo, las dudas, la tristeza, la incertidumbre, y hasta del tiempo que no juega a tu favor?, ¿Cómo se puede elegir, si aún no eres capaz de ver que es lo que realmente quieres ser en la vida? y ¿Cómo saber lo que quieres ser en la vida, si te acostumbrarte a hacer siempre lo que los demás esperaban de ti?

Complejo, si lo es; o tal vez no tanto, la complicada soy yo, y ese vicio de huir de las decisiones complicadas, y dejar que sean otros que decidan por mi, asegurando así que los lamentos posteriores, tendrán culpables.

Pero ahora fuera de mi país, no logro entender aún por qué, pero hay cierta sensación de libertad, o mejor dicho, es más una sensación de me vale lo que piensen o esperen los demás, y por primera vez, me pregunto, y ¿qué era lo que yo quería en el principio?,¿En qué momento, y por qué decidí complacer a los demás, en vez de complacerme a mi? ¿Cuándo decidí que mis sueños no valían la pena?

Creo que ya he expuesto lo mejor que pude el contexto del momento en que escuché esta canción “Change the world” de Eric Clapton (al final está el link, si quieren escucharla). Escuchando esta canción, me sucedió algo que hace mucho no me pasaba, y es que de repente sentí que me hablaban, si esa voz que hace mucho no he querido escuchar, creyendo que iba a venir a reprocharme, o a decirme que por alejarme de él, era que me estaba sintiendo tan sola y vacía.

Pero no, como siempre esa voz, ese alguien que aunque yo no quiera, le sigue importando lo que me sucede, no vino a reprochar, ni a regañar, vino a buscarme, vino a hablarme al corazón, y no es solo una frase bonita; es real cuando escuchas una frase de una canción y sientes que el corazón salta porque eso tiene que ver con lo que estás viviendo.

“If I could reach the stars                                                                       Si pudiera alcanzar las estrellas
Pull one down for you,                                                                             bajaría una para ti,
Shine it on my heart                                                                                  brilla en mi corazón
So you could see the truth:                                                                     entonces podrías ver LA VERDAD:

That this love inside                                                                                  Que este amor dentro
Is everything it seems.                                                                              es todo lo que parece.
But for now I find                                                                                        Pero por ahora descubro
It’s only in my dreams.                                                                              Esto es solo en mis sueños.

And I can change the world,                                                                    Y puedo cambiar el mundo,
I will be the sunlight in your universe.                                                Seré la luz en tu universo.
You would think my love was really something good,                  Pensarías que mi amor FUE algo realmente bueno,
Baby if I could change the world”                                                           bebé si pudiera cambiar el mundo.

La voz de Dios me empieza diciendo: SI PUDIERA, parece que algo le limita, ese Dios todopoderoso, dice Si pudiera… Dios tan cercano, que como yo ahora, se siente de manos atadas, queriendo hacer tanto, queriendo haber hecho tanto, queriendo que su corazón brille para que yo pueda ver LA VERDAD. Por supuesto, es obvio que no la veo aún, pero él desea que yo pudiera verla, y para eso tendría que acercarme a su corazón que brilla de amor. Dios diciéndome si pudiera alcanzar las estrellas, parece que eso de ver la verdad, Dios no lo hará por mi, lo desearía pero no lo puede hacer, y además reconoce que es solo en sus sueños…

Dios sueña, y sueña nada menos que con ser la luz de mi universo, sueña con cambiarme el mundo, y sueña principalmente que piense de nuevo: que su amor es algo bueno, que conocerle ha sido algo bueno para mi vida. Parece obvio pensar que el amor de Dios tendría que ser algo bueno en la vida de cualquier persona; pero cuando miras atrás y sientes que por ese amor, que por haberle conocido, dejaste de hacer tantas cosas que querías, sacrificaste tanto tiempo, tantas energías, tantas ilusiones, tanto futuro soñado en base a eso; para que al final definitivamente todo terminase en desilusión, en descubrir que los sueños, y el futuro me los inventé sola, y que a causa de eso perdí tanto tiempo, que es difícil recuperar ahora; entonces se hace difícil volver a verlo como algo bueno.

Ciertamente, dejó muchos buenos frutos en mi, me cuidó de muchos peligros, me hizo crecer en muchos aspectos y también conocerme, me fortaleció para vivir los momentos difíciles. A su vez, y no lo culpo a él, mas bien me culpo a mi; me ilusionó con planes de vida concretos para los cuales no estaba apta.

Finalmente, me quedo compartiendo ese “Si pudiera…” ojalá pudiera cambiarme el mundo, ojalá pudiera retroceder el tiempo, ojalá pudiera mostrarme esa verdad, pero eso no lo puede hacer él por mi. Puede ayudarme tal vez, pero no lo hará  por mi, tengo que ser yo sola quien lo haga, soy yo quien debo cambiar mi mundo, y dejarle ser luz de mi universo, soy yo quien tengo que creer que es capaz de bajarme las estrellas, y soy quien debe acercarse para ver su corazón brillar porque su amor es verdadero.

En nuestras manos El deja el mundo de cada uno para que elijamos lo mejor y así podamos cambiarlo, pero cuanto desearía poder hacerlo por nosotros…

http://www.youtube.com/watch?v=aQ5doG9-qgM

Miedo al cambio

Desde que llegué a este país me he mudado ya seis veces en solo tres meses, algunos lo critican, pero citando al brasileño Chico Buarque, creo que es verdad “As pessoas têm medo das mudanças. Eu tenho medo que as coisas nunca mudem”

Siempre me he considerado una cobarde para todo, desde niña ni siquiera era capaz de salir del dentista sin hacer una escena y terminar con los ojos hinchados de tanto llorar. Ahora ya adulta creo que mis mayores miedos se resumen en la palabra “cambio”, es paradójico los cambios me gustan, me emocionan, pero a la vez me dan miedo.

Encontré trabajo en este país como niñera, cuido tres niños, y vivo con la familia , tienen una casa grande, bonita, muy espaciosa, ubicada en una de las áreas más bonitas de esta ciudad que se llama Howth y lo que más me cautivó cuando llegué no fue la gran cama, o el inmenso closet, ni el televisor o el DVD, sino el precioso paisaje que pude contemplar desde mi ventana. La casa está ubicada en una colina y desde aquí puedo ver el mar en toda su inmensidad, es impresionante. Al ver ese mar infinito, altanero, como retándome a ser como él sin miedo a nada, era a su vez una confirmación de la presencia de ese Dios que me sigue llevando de la mano en medio de todos estos cambios, especialmente este, pues vivir sola con una familia que apenas estoy conociendo y que solo hablan inglés, cuidar tres niños cuando nunca en la vida fui niñera; no es nada fácil. P1090421

Muchas veces tenemos miedo a los cambios y por miedo somos capaces de dejar pasar las mejores oportunidades que la vida nos presenta, y por lo tanto, no desarrollamos esos talentos que están allí esperando el momento indicado para florecer. Y ahora creo que Dios le da miedo que las cosas nunca cambien, porque significa que no crecemos, no evolucionamos.

Los cambios son necesarios en la vida, muchos de ellos son inevitables y por eso creo que Dios nos regala tanta oportunidades para entrenarnos en este aspecto, y aprender a ver siempre lo bueno de cada cambio. Hay personas con las que ni siquiera somos capaces de imaginar que dejaremos de vivir, que siempre estarán allí para apoyarnos, amarnos, y acompañarnos; pero el día menos pensado esa persona muere, el cambio es inminente y por más que uno se niegue a aceptarlo, el tiempo te convence y el día a día te obliga a crecer y madurar sin esa persona a tu lado, pero con todo lo que ella te enseñó en el fondo del corazón. Después de nueve años viviendo sin una de las personas más importante de mi vida, es que soy capaz de ver los buenos frutos que trajo su ausencia, pero esto no quiere decir que no ame a esta persona o que no la extrañe todavía.

El paisaje en mi ventana es hermoso, es una de las ventajas de mi reciente mudanza, sumado a lo mucho que se que voy aprender aquí, solo en tres días, ya empiezo a ver frutos: el instinto maternal que creía no tener empieza a florecer, las niñas no dejan de enseñarme cada día nuevas palabras, y los padres son muy buenas personas conmigo.

Pero por el contrario, está el otro escenario, resulta que mi ventana tiene una vidrio quebrado, es decir, hay una parte de ese bello paisaje que no se ve bien, y por el inclemente frío esa ventana nunca se abre. Podría quejarme de eso y perderme de contemplar cada mañana los rayos del sol sobre la playa, y los barcos navegando, y la isla que se ve a lo lejos, podría quejarme de lo insípida que es la comida, por lo mal que se portan las niñas, o porque a veces no le entiendo ni papa al papá de los niños. Y dejar pasar que gracias a este trabajo tengo comida gratis y techo, que las niñas me están entrenando para ser la mejor mamá con mis futuros hijos, y que si termino entendiendo lo que me dice el papá podré entenderle a cualquiera.

Creo que el secreto de sacarle provecho a los cambios, es el cristal desde donde se mire, aunque el cristal o la ventana esté rota, el paisaje sigue allí frente a mi, para que lo contemple y aunque no lo vea, seguirá allí. Por mas que te niegues a aceptar ese cambio, la oportunidad para crecer está allí.

“Padre, ya que me los has dado, quiero que estén conmigo donde yo estoy y que contemplen la Gloria que tú ya me das” (Juan 17,24)

Por muy lejos que esté ahora, la certeza sigue viva, y el deseo de Jesús se está cumpliendo: estoy con él y ahora estoy contemplando la Gloria que el Padre le da, esa gloria que me muestra en la belleza de la creación, en la sonrisa y cariño de los niños, en la confianza que sus papás están depositando en mi, en cada detalle de atención que tienen conmigo está familia que me ha acogido en su casa y quieren que sienta como que estoy en mi casa.

“El Señor es la herencia que me toca y mi buena suerte: ¡guárdame mi parte!” (Salmo 16,6)

Las mudanzas también me están entrenando en la libertad de las cosas, cada vez voy aprendiendo a hacer la maleta cada vez más pequeña, a soltar cosas innecesarias y a vivir con lo esencial, sin perder de vista que lo esencial para vivir siempre anda conmigo. Jesús quiere ser esa herencia que me toque, porque solo tengo mi ropa y mis cosas que ni siquiera son capaces de ocupar todo el inmenso closet que me dieron, pero aunque parezca que no tengo nada, tengo la mejor y mas valiosa herencia, la vida de Dios en mi, que por más que intente ignorarla, o sacarla de mi, nunca se va, ni cambia.

Podemos aprender a aprovechar los cambios en la vida, para constatar que nuestra herencia, y lo esencial sigue siendo Dios, por mas que nos movamos EL nunca se  mueve, su amor por mi nunca cambia. Como dice Teresita:

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda,
la paciencia
todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene
nada le falta.
¡ Sólo Dios basta !

Donde tu vayas, yo iré

” No insistas que te deje o que deje de seguirte; porque adonde tú vayas, iré yo” Rut 1,16

Hace poco tiempo comenzaron muchos cambios en mi vida y que se ven materializados a lo externo en que vivo ahora en otro país, totalmente diferente a mi querida Venezuela, nuevo idioma, nueva cultura, nueva moneda, y hasta nuevo clima y todos y cada uno de los aspectos de una u otra forma afectan el cómo vivir mi día a día.

Los cambios siempre necesarios para el crecimiento personal, pero que igualmente implican pasos de valentía, confianza, abandono, y especialmente de fe. Es que sin fe sería imposible estar donde estoy ahora, con muchos retos por delante y mucho por aprender, pero con mucha esperanza en qué todo esto por muy difícil que me parece a veces traerá buenos frutos al final.

Es también impensable que pudiera dar este paso sola, sin alguien que por encima de todas las evidencias y de mis metidas  de pata sigue y siempre está ahí apostando por mi vida, creyendo en mi y en diciéndome: tu puedes, tu eres capaz de esto y mucho más, porque YO estoy y estaré contigo: Jesús.

Antes de salir de mi país y mientras más se acercaba el día, el susto y los nervios aumentaban y en todo momento estuve poniendo mi vida y planes en sus manos. En manos de mamá Divina Pastora dejé todos mis sueños, miedos y esperanzas. Pero debo confesar ahora que desde que llegué a este país la novedad me ha acaparado: conocer nuevos lugares, personas, distintas culturas, probar nuevas comidas y bebidas, adaptarme al clima frío y principalmente aprender el idioma han sido lo que he hecho desde que llegué, y hasta hoy es que serenando el corazón hago retrospectiva de lo vivido hasta ahora desde la mirada de Jesús.

Lo esencial es poder reconocer que en este tiempo que creía haberme olvidado de Jesús, EL nunca dejó de cumplir su promesa del Rut 1,16 A donde me he venido a vivir, él se ha venido conmigo, y no se ha despegado ni un instante de mi. En una de las primeras salidas al centro de la ciudad, me perdí y me bajé en la estación de tren equivocada, sin saber hacia donde dirigirme para ir al lugar que buscaba, ya casi saliendo de la estación esperando a alguien para preguntarle, vi este aviso azul en letras amarillas que les muestro en la foto.

Jesús siempre saliéndome al paso...

Lo leí y comencé a reírme, me causó tanta gracia que estando perdida Jesús saliera a mi encuentro de esta manera, diciéndome: “Yo soy EL CAMINO, la verdad y la vida. Nadie VIENE al Padre sino por mi” (Juan 14,6). Esas palabras en mayúscula eran las que más gracia me causaban: Estoy perdida no sabía como llegar, y él me decía Yo te llevo, yo soy el camino, solo por mi podrás llegar. Mi miedo era cómo salgo a preguntarle a alguien sino hablo su idioma, tal vez no me entenderá, pero Jesús estaba asegurándome que llegaría a  mi destino si me dejaba guiar por él y confiaba.

Luego muchas veces a través de la amabilidad extrema de las personas en este país pude comprobar que era cierto nunca faltó la persona que al preguntarle no nos ayudara con alguna dirección, hasta una señora nos llevó casi de la mano hasta la parada correcta de nuestro bus. Puros detalles de su amor y de que nunca me deja sola mi Jesús.

El miércoles de ceniza, fui a la misa y aunque entendí el 10% de la liturgia y creo que exagero, no faltaron detalles que me hablaban de parte de su amor y misericordia, en primer lugar llegué tarde pero en ese momento el sacerdote estaba metiendo muchas cruces pequeñas de palma bendita en una gran tinaja como de barro, y luego encendieron fuego, las llamas subían hasta el techo de la iglesia que era altísimo y era impresionante ver en ese símbolo como si Jesús me invitara a poner en ese fuego todo lo viejo y me entusiasmaba la idea de renovar mi fe, a todos nos gusta lo nuevo, ya había estado muy deslumbrada por la novedad de la ciudad, ahora Jesús me llamaba a la novedad en la fe en este cuaresma. Ese fuego y el humo llegaban muy alto y era como si Jesús me hablara del alcance tan alto que podría tener mi vida, si le creo y le secundo sus llamadas.

Después el detalle más bonito fue la comunión, ya que recibí tanto la hostia como el vino, y era como si él me estuviera entregando todo su ser para darme las fuerzas que necesito para dejarme renovar por dentro especialmente haciéndome entender todo lo que necesita ser renovado en este tiempo.

Aún queda mucho tiempo por estas tierras, y muchos detalles de amor por disfrutar…