Archivo | junio 2012

Lo esencial es llenar las expectativas de tu corazón

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  Antes de comenzar a leer, contemple con detenimiento la imagen para que pueda comprenderme.

Después de la predicación, una de las hermanas se levantó y se disponía a abrir el sagrario para un rato de adoración y oración contemplando a Jesús Eucaristía, pero al observar el sagrario abierto y para mi gran sorpresa, pude apreciar que la custodia le quedaba grande a la hostia consagrada, y que quedaba un espacio en la custodia que la hostia no lograba llenar. Como dicen una imagen vale más que mil palabras, aquí les dejo todo lo que Jesús desde esta imagen, y en oración me hizo entender:

“Mírame en un trozo de pan por amor a ti”, a partir de esa frase comenzó el diálogo, de corazón a corazón y desde mi inquietud por ver a Jesús así tan diferente en la custodia comencé a preguntarle: Por qué estás así Señor?, y todo ese espacio vacío que no estás llenando?

La respuesta de Jesús fue concreta, certera y al grano: ¡Quiero que este vacío lo llenes tú! en esta pequeña hostia me convierto, para que así como un niño pequeño y frágil que necesita y espera del amor de su mamá, así estoy yo aquí dentro de esta custodia necesitado de tu amor y de tu cariño, así estoy en  tantos hermanos tuyos, con un vacío enorme en el corazón que nada ni nadie logra llenar. Sigue leyendo

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Corazón Leproso

Nuevamente estoy aquí a solas contigo, por todo lo que me has dicho desde que te conocí, por la oración de tantos, por tantas necesidades que tengo, pero por la razón más importante es que yo elegí venir aquí a estar contigo y especialmente a escucharte en el corazón.

Aunque muy cansada, estoy aquí porque el cansancio del corazón solo se sosiega en ti, vengImageno a descansar en ti, a abrirte mi corazón, y a apostar por ti como tú lo sigues haciendo por mí. Ya no logro sentirte, ni escucharte desde hace mucho, a pesar de tenerte presente aquí frente a mí en el sagrario, mi corazón ya no es capaz de captar tu presencia.

En la película “Molokai”, el padre Damian decide irse a predicar en la isla de los leprosos, y hay una escena donde al sacerdote le vierten agua hirviendo en los pies, pero él no siente dolor, síntoma de la lepra que ya había contraído. Creo que mi corazón está tan invadido por la lepra que ya no siente dolor, ni alegría, ni esperanza, ni fe, se encuentra sumergido en un tedio insoportable.

Solo tu Señor, así como al tocar a aquel leproso del evangelio lo curaste, ven por favor y tócame el corazón y cúralo, hazlo sensible a ti, a tu amor, a tu presencia y a tu palabra otra vez.  Sigue leyendo

Me enseñas como un papá a su niño pequeño…

Este fin de semana, asistí a una charla donde un religioso nos iba a hablar sobre la Adoración, casi dos horas y un poco mas pero a mi la verdad es que no me quedó claro nada, lo principal era saber en mi vida que le aportaba esto de la adoración, y no logré captarlo. Al terminar la charla, se nos invitó a la capilla a un rato de adoración con el santísimo, y allí frente a un Jesús Eucaristía lleno de adornos y velones alrededor, solo alcancé a decirle: Jesús extraño verte como antes, ese Jesús pobre y sencillo que de cualquier detalle me decía mil cosas…

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Al salir de la capilla, fui al Parque Los Chorros, y al llegar a esta cascada que ven en la imagen, y contemplándola, una familia: papá, mamá y un niño como de cinco años se detuvieron a mi lado y pude escuchar como el papá le respondía al niño: “Hijo, parecen que son muchas cascadas, pero es que es el agua que choca en las piedras forma cascadas pequeñitas, pero todo viene del agua que viene de arriba”. Fue como si en una habitación oscura encendieran una luz, al instante sentí que eso era conmigo, y que de alguna forma era Papá Dios explicándome como a su hija pequeña todo lo que no había podido entender en dos horas de charla.

Era de nuevo ese Dios sencillo, simple, pedagogo y siempre el mejor maestro que extrañaba en la capilla el que se acercaba a mi a hablarme, y a decirme mil cosas, desde una pequeño detalle, esta vez desde la imagen de esa cascada que podía contemplar frente a mi. Solo Dios era capaz de hacerme entender todo en solo esas cuatro líneas que ese papá le decía a su hijo, además porque me conoce mejor que nadie y sabe que así es que le entiendo.

Entonces bajé y me senté en una piedra, de frente a esa cascada y sin despegar mis ojos de ella, comenzó el diálogo:

“Hija, fíjate parecen muchas cascadas pequeñas en el recorrido del agua, pero todas vienen del agua que brota de arriba, lo que pasa es que el agua choca en las piedras y por eso parecen muchas, pero es UNA sola, y así subiendo la mirada al nacimiento de la cascada, pude entender que el nacimiento representaba la fuente del Amor, de donde brota todo lo creado, así como esa agua brota de la nada y forma esa cascada así SOY YO, capaz de crearlo todo de la nada. El hombre puede crear lagos, mares y piscinas, todas superficiales, siempre necesita tomar el agua creada por mi para llenar los embalses, el hombre no puede crear el agua, no puede crearse de la nada, ni mucho menos crear un amor capaz de sostener su propia vida, no un amor distinto al mio, sin recurrir a mi.  Sigue leyendo