Mi Oración

“La oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de El” (San Agustín)

Partiendo de esta frase de San Agustín, aunque existan tantas metodologías para orar creo que el corazón (al menos el mio) necesita libertad y no camisas de fuerzas para poder abrirse y reconocer su sed ante el gran sediento de nuestro amor, dejando esto claro, intentaré plasmar aquí cómo es mi forma de orar que puede servir tal vez de complemento a tu forma particular de hacerlo:

  • Vengo aquí porque… para comenzar, desde los sentimientos, emociones o realidades que viva, expreso mi necesidad de oración no como una excusa para orar, si no como razones para elegir entablar ese diálogo sincero y amoroso. En este primer momento, mientras mas sincera, humilde y libre sea muchísimo mejor será el resultado.
  • Sintonizar el dial correcto… así como en la radio si buscamos escuchar música, empezamos a sintonizar hasta encontrar el dial o emisora donde escuche algo que me agrade. Sintonizar con el corazón de Dios, puede suceder de varias formas y desde cualquier detalle, algunos ejemplos personales: el cartel de la capilla, una canción, una palabra o frase de la cita bíblica que voy a orar, una imagen, una frase que dice el predicador o sacerdote en la homilía, una aviso o pancarta en la calle, hasta el “Deus é fiel” que encuentro cada día en la puerta del metrobús.
  • Traducir… en este momento, a partir de eso con lo que sintonicé con Dios, por ejemplo, una canción o cita bíblica; la idea es traducir eso en dos idiomas: teórico, es decir, que aporta para mi vida, mi hoy y segundo práctico: cómo puedo vivir esto en lo concreto.
  • Saborear… ya reconocí que tengo hambre, ya descubrí qué quiere darme de comer Jesús, ya sé los beneficios de ese alimento, este paso es únicamente disfrutar de la comida, saborearla, percibir cada sabor, es aquella experiencia de deleite de ese plato exquisito, que es muy difícil de describir. La iglesia le llama a esto contemplación.
  •  Agradecer… hay muchas formas de agradecer, con palabras o con obras; y creo que a Jesús le agradará más la segunda. A Dios nadie le gana en generosidad, así que si te alimentó, de seguro te sobró mucha comida; pues bien dásela a quienes la necesiten. Amor con amor se paga, y Dios tiene sed también, en tantos de sus hijos que son tus hermanos.
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